Recuerdo ese día como si fuera ayer. Me perturba cada noche, cada mañana, cada mediodía, y en las noches. Las noches eran mis mayores temores. Mis mayores miedos. Lo veo, lo veo morir, mas de una vez. Cada maldita noche...
Fue una noche de Junio, un 15, en la que estaba de fiesta de la Facultad, de la mía, se acababan las clases de los de la universidad, el verano se acercaba. Louis y yo fuimos a esa fiesta, no era como las de la secundaria, era en una casa de un compañero que sus padres no estaban en casa. Louis tenía apenas 18 años, terminaba su primer año en la Facultad, yo el tercero o el cuarto. El alcohol andaba por todos lados, la gente bailaba al son de la música de moda en ese momento, creo que ambos estábamos borrachos. Lo vi en varias ocasiones en la fiesta, liándose con alguna que otra chica. Yo tampoco perdía el tiempo.
Pero recuerdo el momento en que pasó...
Estaba en uno de los sofás con un tío, y de repente llegó Louis, y sujetó mi brazo, no se le notaba ya borracho, sus pupilas estaban dilatadas, con miedo en los ojos, no me despedí ni nada, llevaba el movil en la mano. Salimos de la casa, buscaba y miraba alrededor nervioso. Su móvil empezó a sonar, lo miró de reojo y miró alrededor mas nervioso aun.
-¿Que sucede Louis?
-Vamonos... donde aparcaste el co--- ??
BANG BANG BANG...
Tres disparos pasaron su cuerpo, no termino de hablar, un coche de color negro se había detenido, disparado contra él y volvió a andar con velocidad. Me quede de piedra y me arrodillé ante él. La sangre brotaba de sus labios. Escuché sus ultimas palabras...
-H-h... huye... F-Fa... t...
Suspiré y miré la entrada de la mansión donde nos habían traido. Observé al detective de reojo, al otro que compartía su mismo nombre, y luego a un tío con un pote de mermelada en el brazo. Un enano... y al parecer a un griego borracho de la vida. Saqué un cigarro y era momento de entrar. Nos invitaba a entrar un señor con bata.